Josefa Palomares Pizarro (Doña Fina)

Apodos: Doña Fina, la Vieja.

Profesión: Jubilada toca-pelotas.

Su vida: Arisca, retorcida e intransigente, Fina prosigue su particular cruzada contra los residentes de Mirador de Montepinar. Tras martirizar a los Recio con sus ruidosas y atípicas costumbres nocturnas, la anciana la toma con Javi y Lola, pareja que no duda en plantarle cara. Sin embargo, el matrimonio Maroto no es la única víctima de la excéntrica propietaria, pues también le hará la vida imposible a Araceli.

Llega a Montepinar, cuando su hija y su yerno le compran el 2ºC para quitársela de encima y desaparecer una temporada, ya que estuvo a punto de romper su matrimonio. Obsesionada con la limpieza y la seguridad, posee una habilidad especial para descubrir todo lo que pasa en el edificio.

No es muy amigable, pues se lleva mal con todo el mundo y nadie se explica quién la cuenta todo el pasado de los vecinos. Entrometida, lianta y refunfuñona, por lo que tratará de hacer la vida imposible a los vecinos, a quienes considera mala gente. Se acostó con Vicente en Nochebuena, pero la relación no llegó a más. Cuando su hijo la vistió, éste comenzó una relación con Raquel, pero ésta hace todo lo posible por hundir esa relación y lo logra ya que su hijo está muy amadrado. Actualmente les hace la vida imposible a cualquier vecino que se la antoje.

Sus gustos:  Su gato. Lo ha resucitado.

Sus odios: Los vecinos y su familia, que la ha metido en el 2ºC de cárcel de Montepinar.

Sus frases: 1.- ¡Ya has dejado la puerta abierta! 2.- ¡La puerta del portal siempre cerrada!

Secretos del personaje: El apellido Palomares y su extraño conocimiento previo de la vida pasada de los inquilinos del inmueble han dado a luz la teoría de que Doña Fina tiene alguna relación con el moroso, así como por alojarse en el piso de este. No obstante, esto es mera especulación actualmente, y no se ha confirmado.